A solo una hora de San Diego, el Valle de Temecula ofrece un paisaje que parece de otro mundo — colinas ondulantes, viñedos interminables y más de cuarenta bodegas boutique que invitan a disfrutar lentamente, copa en mano.
Ya sea una escapada romántica, una celebración en grupo o un retiro corporativo, un tour de vinos en Temecula con BCS-Worldwide va más allá de las catas — se trata de viajar sin esfuerzo, hacer paradas seleccionadas y aprovechar el tiempo al máximo.
1. El Trayecto: De la Ciudad al Campo
El recorrido panorámico comienza con un cómodo trayecto de una hora hacia el norte desde San Diego. Tu chófer privado se encarga del tráfico mientras tú disfrutas de las vistas de las colinas y los naranjales.
El camino es tan relajante como el destino — y con agua fría o vino espumoso en el coche, la experiencia empieza desde el momento en que subes.
2. Dónde Degustar
La región vinícola de Temecula se disfruta mejor sin prisa. Aquí tienes algunos favoritos:
- Leoness Cellars — famosa por su Cabernet Sauvignon y sus vistas panorámicas de los viñedos.
- Wilson Creek Winery — hogar del famoso vino espumoso de almendra y un ambiente animado en su terraza.
- Ponte Winery — elegante, ecológica y perfecta para almuerzos largos bajo el sol.
La mayoría de las bodegas ofrecen catas entre $25 y $35, y se recomienda reservar con antelación los fines de semana.
3. Almuerzo con Vista
Un almuerzo en el Ponte Restaurant o en Bolero at Europa Village convierte tu visita en una experiencia completa. Espera menús de temporada, ingredientes locales y terrazas al aire libre rodeadas de viñedos.
Tu chófer puede coordinar los horarios para que tu mesa — y tu próxima cata — estén perfectamente sincronizadas.
4. Captura el Momento
Lleva tu cámara. Desde los atardeceres dorados hasta las mañanas con neblina, Temecula está llena de momentos dignos de una postal. Callaway Vineyard ofrece una de las mejores vistas para fotos durante la hora dorada.
5. Regreso con Comodidad
Después de un día de catas, deja que BCS-Worldwide se encargue del regreso. Recuéstate, relájate y disfruta del tranquilo camino de vuelta a San Diego — sin aparcar, sin GPS, sin estrés.
Un tour de vinos es más que una excursión — es una pausa entre el trabajo y la rutina, un recordatorio de que el lujo puede ser simple: buena compañía, vistas hermosas y una copa que nunca se vacía.